Blog de psicoresiliencia. Guadalupe Jiménez

Recuperación después del Terremoto de la Ciudad de México


Autora: Guadalupe Jiménez

Ya han pasado tres semanas del Terremoto de México y aún sigue sorprendiéndonos la reacción de los mexicanos ante la adversidad, ellos han "mostrado lo mejor" de sí mismo ante momentos de máxima dificultad y peligro.


Como ha sido documentado, hay comunidades resilientes, comunidades que tienen una respueta de recuperación ante la adversidad, así respondió la ciudadanía mexicana. 

La ayuda desinteresada de miles de personas materializada en manos cubiertas de tierra y escombro colaborando en la búsqueda de supervivientes; de toneladas de alimentos donados para aquellos que lo necesitaban, las oraciones y frases de solidaridad en todos los medios, todo ello también formó parte de la respuesta a la adversidad. Además se mostró las mejores cualidades del pueblo mexicano, cualidades que nos enorgullecen profundamente. 



La respuesta humana ante la adversidad y la amenaza.

Ante una amenaza real  como la vivida en la Ciudad de México, ante el riesgo a la integridad física, las personas respondemos de diferentes maneras, unas se ven afectadas profundamente mientras que muchas no. También la recuperación a la normalidad cotidiana puede ser difernente para cada uno.

Entre las respuestas a la amenaza y el peligro del terremoto, algunas personas pueden sentir angustia, "revivir imágenes" (flash back) de lo ocurrido, tristeza o, incluso, sentir "embotamiento emocional", es decir, tener la sensación de que las emociones están dormidas, puede haber una extraña sensación de que no hay tristeza ni alegría, es una extraña forma de estar frente a las cosas. 

Otras personas, en cambio, han podido seguir su vida con mayor normalidad a pesar de lo ocurrido, han conservado el equilibrio en las diferentes fasetas de su vida o, han recuperado ese equilibrio rápidamente, es decir, se han adaptado a la adversidad. 

Así, para cada persona el tiempo que le tomará volver a la normalidad será dirente, unos lo harán rápidamente y otros pueden necesitar más tiempo e, incluso, algún tipo de apoyo adicional. Quienes vivieron "en primera fila lo ocurrido", pueden tener más síntomas que les afecten más profundamente frente a otros que,a pesar de haber vivio el terremoto, no sufrieron daño físico ni pérdidas de vienes materiales ni humanos.

Además, personas que estando a kilómetros de distancia siguieron los hechos a través de los medios, pudieron haber reexperimentado emociones y recuerdos del terremoto de la Ciudad de México en 1985. Este fue el caso de la que escribe estas líneas, no sólo la preocupación por la gente, también se agolparon emociones que trastocaron la cotidianidad de esos días. 

Otro tipo de respuesta es experimentar un aprendizaje como consecuencua de lo vivido. Por ejemplo, han recapacidatado y revlorado a sus queridos, la familia,  los hijos, han recobrado o intensificado su fé. A ésto se le conoce como crecimiento post-traumático. Han aprendido algo que enriquece su existencia de  alguna manera.

¿Qué nos ayudará a recuperarnos más rápidamente? 

Hay muchos caminos hacia la recuperación, sin embargo, los estudios que han indagado los procesos de recuperación y resiliencia indican que hay recursos y estrategias comunes entre las personas que se recuperan con mayor facilidad. 

Uno de los recursos más poderosos para superar la adversidad y recobrar el equilibrio personal son las relaciones sociales. Por ello es importante mantener la comunicación y el contacto con la gente querida, saber que se cuenta con ellas y hacerles saber a ellas que pueden contar contigo, como lo dice la canción "You´ve got a friend" de Carole King:

You just call out my name 

And you know wherever I am 

I'll come running to see you again 

No guardes tus sentimientos ni tus miedos, habla de ellos, escribelos. Escribir es una forma de "ordenar y acomodar" los pesamientos, hacerlo repetidamente puede aliviar y mejorar el estado de ánimo, al final de tu relato termina conversando de cosas positivas, esperando y deseando que las cosas recuperen la normalidad y que irán bien. 

Un camino muy poderoso hacia la recuperación es el agradecimiento. Agradecer sobre cada aspecto de tu vida puede, al cabo de un tiempo, brindar bienestar ya que la atención se dirige a los aspectos positivos de la vida.  Por  ejemplo, la suerte de contar con un ser amado, la familia, los amigos, la salud, y de tantas pequeñas cosas que son bendiciones y, como siempre están ahí, pasan desapercibidas. Agradece por la familia, amigos, hijos, padres, el perro, por el árbol que te da sombra…. siempre habrá algo por que agradecer.

Cultiva el sentido del humor. Rie, rie incluso de tí mismo. Rie con los demás (ten cuidado de no reirte de los demás, más bien ríe con ellos)

Hay más recursos y caminos hacia la recuperación, pero puedes inciiar con estos sencillos actos. Te invito a que pienses  en quienes son parte importante de tu vida, te acerques a ellos, y comentes lo que ellos significan para ti. El efecto puede ser profundo, puede estrechar lazos, limar asperezas y brindar un momento de conexión. 

Finalmente no hay que olvidar que para recobrar el equilibrio físico y emocional hay que cuidar la salud. Comer saludablemente, tener hábitos adecuados de sueño y hacer un poco de ejercicio diario, es parte del equilibrio necesario para enfrentar adecuadamente la adversidad y recuperarse y una vez que la has vivido. 


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